En 1918 las universidades en la Argentina eran tres: Córdoba, Buenos Aires y La Plata, las cuales recibían una gran influencia de las iglesias y los esclesiáticos. En esa época de situación anquilosada, donde las universidades eran sólo para las clases dominantes, los estudiantes cordobeses estallaron y se declararon en huelga, ya que no permitían que la universidad avance conjuntamente con el paso de los grandes cambios sociales que se daban.
Era una etapa donde la inmigración crecía fuertemente y los inmigrantes empiezan a tener lugar en la participación de la sociedad, después de la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912, donde el voto se transformó en secreto y obligatorio. Pero se suman una serie de causas políticas internacionales que contribuyeron con el destape del alumnado; como por ejemplo, el fin de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa de 1917, la cual abrió nuevos horizontes y los grandes avances que otorgaba la ciencia.
El 11 de abril de 1918 se fundó la Federación Universitaria Argentina y en julio del mismo año se sancionó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes que ordenó un repertorio instrumental adecuado para concretar principios como, autonomía, libertad de cátedra, docencia paralela, periodicidad y orientación social universitaria, entre otros.
El régimen universitario, tanto en ese momento, como hoy, es anacrónico; y debido a ello es que Córdoba se alza para luchar contra este sistema, el 15 de junio de 1918, donde verdaderamente nace una revolución que es reprimida por la policía. Reclamaban un gobierno estrictamente democrático que radique principalmente en los estudiantes. Fue entonces cuando José Nicolás Matienzo apuntó que “hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores” y sancionó la reforma universitaria, que llegó a toda América Latina.
En la medida en que la reforma supone en su origen una intención de cambio social, fue la mayor escuela ideológica para los sectores avanzados de la pequeña burguesía que buscaban un espacio de enfrentamiento contra las oligarquías. Por eso la figura del estudiante y su comportamiento político, es la que deriva de los desajustes entre creciente manifestación de la enseñanza superior y las dificultades que enfrenta el sistema para darles a estos una vía de ascenso social.
En conclusión, la reforma fue el movimiento de juventud más rico y germinativo de Latinoamérica, gracias al sacrificio heroico de un grupo de estudiantes.
Aldana: Felicitaciones por el blog!! Exitos!
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