
El 9 de octubre de 1945, Juan Domingo Perón fue destituido de los cargos de vicepresidente y secretario de Trabajo y Previsión que ocupaba y el día 13 fue arrestado y trasladado a la prisión de la isla Martín García. Fue el motivo que desató a los trabajadores a manifestarse masivamente el 17 de octubre pidiendo por la liberación de Perón. Pero ese día, no fue una simple manifestación protestataria, fue una Gran Rebelión Popular que marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra. Puede decirse entonces, que el peronismo fue un fenómeno complejo y ambiguo, en el cual el rol protagónico lo tuvo la clase obrera.
Según Gino Germani; el apoyo obrero a Perón fue un reflejo de la heteronomía de esa clase. Debido a la decadencia que el país venia teniendo por la crisis del ´30, Argentina tuvo que reconvertirse y este proceso fue apoyado por un flujo migratorio interno desde las zonas rurales a las ciudades en busca de empleos en las fabricas. Estos nuevos trabajadores buscaron en Perón y en el Estado la satisfacción de sus necesidades.
A esta interpretación se le opone la de Juan Carlos Torres, quien ha aducido que el movimiento sindical desempeñó en 1944 y 1945 un papel decisivo en la movilización del apoyo a Perón. Sostuvo que esos sucesos debieron en gran medida su éxito y sus alcances a la movilización y la estructura del sindicalismo organizado. La dicotomía entre la vieja y la nueva clase obrera quedó subsumida en la imagen de una clase obrera cada vez mas homogénea.
Esta clase, subestimaba la importancia de su dimensión social y cultural, y es por eso que el 13 y 14 de octubre corrieron rumores acerca de una huelga nacional en apoyo a Perón. Era esta la figura de líder, quien en varias ocasiones había mantenido relaciones estrechas con los obreros de los frigoríficos y a la cual esta clase debía apoyar.
Entonces el 17 de octubre gran cantidad de trabajadores provenientes de los frigoríficos, el puerto y fábricas textil se congregaron en la plaza San Martín situada frente a la Casa de Gobierno y allí se pronunciaron discursos de algunos miembros del Comité Internacional. Luego tomaron las calles laterales de la elegante zona céntrica de la ciudad y atacaron contra los edificios de clase; como por ejemplo las oficinas el diario El Día. Son estos hechos los que demuestran esa actitud de desprecio contra las elites.
Según Cipriano Reyes, el 17 de octubre fue una revolución popular y pacífica de Latinoamérica y del mundo, que levantó las banderas de la emancipación de los trabajadores y la liberación de la República. Esta fecha se convirtió en el emblema del surgimiento de la clase obrera como fuerza autentica y legítima dentro de la sociedad y la política argentina.
En simples palabras fue una búsqueda de respuesta a la penuria económica y a la explotación de clase. Los obreros querían defender sus intereses, tanto económicos como sociales y por ello, salieron en defensa de Perón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario