martes, 1 de julio de 2014

Hechos injustificables

Una historia que parece no tener fin. Un pueblo que nuevamente es golpeado con la muerte. Esta vez le toco a tres jóvenes que tenían una vida por delante. Tres jóvenes que sólo volvían de sus clases y sin ningún tipo de justificación fueron secuestrados por la fuerza terrorista denominada Hamas. Este grupo terrorista se define como un Movimiento de Resistencia Islámico que tiene como objetivo, definido en su carta fundacional, el establecimiento de un estado islámico en la región histórica de Palestina, que comprendería los actuales Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza, con capital en Jerusalén. Es por ello que Hamas no reconoce el derecho de Israel a existir y están dispuestos a todo con ta de cumplir con su objetivo. Estando en el 2014, una época donde desde hace mucho tiempo los derechos de las personas están declarados, grupos terroristas como Hamas no deberían existir. Sus acciones no están lógicamente justificadas y es inexplicable que personas inocentes sigan muriendo de la mano de los irracionales. Eyal Yifrah, de 19 años, Gilad Shaar de 16, y Naftali Fraenkel, también de 16 años fueron secuestrados el 12 de junio en Cisjordania, fueron encontrados ayer muertos y ocultos bajo un montón de piedras en un campo abierto al norte de la localidad palestina de Halhul, situada al noroeste de la ciudad de Hebrón. Hoy la historia se repite para Israel y todo un pueblo esta de duelo por no encontrarle justificación a este hecho. Las diferencias es lo que hace que el mundo sea un todo. Y cualquier de nosotros pudo ser o estar en el lugar de estos tres chicos, por eso hoy el mundo debe unirse y repudiar hechos como este, además entender que con la violencia solo se genera más violencia sin llegar a ningún resultado favorable. Pensemos solo un minuto en lo que queremos y hacia donde vamos para que con un mínimo granito de nuestra lógica situaciones como estas no se vuelvan a repetir nunca más.

viernes, 21 de febrero de 2014

La impunidad que duele

El dolor es la palabra que se escucha decir a cada familiar de la Tragedia de Once y que pone a cualquiera con la piel de gallina. A dos años del accidente que dejó 52 muertos y centenares de sobrevivientes, la impunidad sigue su camino aunque parece que tendrá fin el día 18 de marzo cuando comience el juicio oral. Cada argentino se conmueve y siente el dolor desde aquel 22 de febrero de 2012. Todos de alguna u otra manera nos unimos a la lucha de los familiares porque en esa tragedia estuvo o pudo haber estado algún pariente, algún amigo o hasta nosotros mismo. Es por eso que hay que unir todos los corazones y pedir que se encuentren a los verdaderos culpables, se haga justicia por las 52 victimas y nunca más vuelva a suceder un hecho de esta magnitud. Cuando esto ocurra, realmente las 52 personas que perdieron la vida podrán descansar en paz y sus padres, hermanos y amigos sentirán que al fin en la Argentina algo se realiza como se debe aunque nadie podrá devolverles las vidas que se perdieron. Como dice el muro en Once, hagamosle honor a la vida y este 22 de febrero estemos presentes en Plaza de Mayo para recordar, pedir y luchar por nuestros principios. Y hacerle saber a nuestros gobernantes que el pueblo puede unirse por una o muchas razones pero que sólo llevan a un camino: el de la JU5T1CIA.