lunes, 21 de marzo de 2011

Una fiesta que no fue


Una vez más la pelota queda teñida de sangre. Una vez más el futbol se viste de luto. Una vez más se pierde a otra victima por la violencia en el futbol. Son las frases que se perciben en los titulares de todos los noticieros y diarios. Pero por qué hay que lamentar la muerte de un hincha de futbol que esperaba un domingo de fiesta en la cancha y que nunca volvió a su casa y no lo hará tampoco.
Ramón Aramayo tenía 36 años y como siempre cada partido que jugaba su equipo, el se dirigía a alentarlo, en este caso al estadio José Amalfitani, donde se disputaría el encuentro entre San Lorenzo y Vélez Sarsfield a las 16hs. Pero nunca llegó al partido porque a las 15.20 en Barragán al 200 perdió la vida, a causa de motivos que todavía desconocen. No se sabe si fue por los golpes que recibió de los policías o si le agarró un paro cardiaco.
Lo que si se sabe es que nuevamente la violencia se llevó la fiesta que debería haber un domingo en un estadio donde los hincha van a disfrutar de un buen partido. Los antecedentes del encuentro entre los cuervos y los fortineros no son nada buenos. En marzo de 2008 Emanuel Álvarez iba camino al estadio de San Lorenzo, en los micros que pone el club de Vélez cuando recibió un disparo y murió en el acto. Desde ese suceso, que Vélez y San Lorenzo no cruzaban a sus hinchas en los partidos que se disputaban entre los equipos.
Al mismo tiempo que Aramayo perdía la vida, los hinchas del equipo local corrían por Juan B. Justo apedreando a un micro del equipo visitante que venía por un lugar donde no correspondía, ya que se sabía que los fortineros transitan por ahí. Los velezanos llegaron hasta un lugar donde debía haber un control policial, que nunca existió, llegaron hasta la entrada de la popular del Ciclón. De quién fue la negligencia, nadie lo sabe. Lo que se conoce es que en la previa del partido además de llevarse una vida, dejo un saldo de 20 heridos, los cuales 7 de ellos son policías.
Luego de todos los incidentes que ocurrieron en la previa, pasadas las 16hs, el partido intentaba dar comienzo. Pero allí, tampoco las aguas estaban calmadas. Los hinchas de Vélez no paraban de arrojarle rollos de papel al arquero Migliore, que con sus gestos incentivaba más los velezanos. El partido comenzó demorado unos minutos, por estos incidentes, pero al fin comenzó. Los cánticos de un equipo a otro no se detenían, aunque cuando los jugadores ingresaron a la cancha, lo hicieron con una bandera de su rival como gesto, pero no alcanzó.
Sólo habían pasado 6 minutos del partido, cuando los rollos de papel seguían siendo misiles para el arquero de San Lorenzo y lo golpeó en el hombro derecho. En ese mismo momento se observaba que los llamados “trapos” del Ciclón habían sido descolgados porque se enteraron de la muerte de un hincha y comenzaron a forzar el alambrado para suspender el partido.
De allí, una batalla se inició los hinchas de San Lorenzo no frenaban su locura ni siquiera con la mojada por parte de los bomberos, que intentaban separar a los cuervos del alambrado para que no ingresaran al campo. Desaforados corrieron los fortineros hacia las plateas cuando vieron que los visitantes apedrearon a varios plateistas, pero fue en vano, porque las rejas estaban cerradas, para evitar más incidentes.
Con el clima que se vivía era imposible continuar con el juego y por eso la decisión del Pezzotta fue suspenderlo. Ahora habrá que esperar los resultados del la autopsia, para determinar el motivo por el cual murió Aramayo, y se tendrá que esclarecer todo lo sucedido con el operativo policial. Y no queda duda de que el partido se jugará a puertas cerradas la próxima vez. Esperemos que la gente tome conciencia de lo sucedido y la violencia en futbol se termine, ya que lamentable tener que sumar otro capítulo sangriento en la negra historia del fútbol argentino.